Román Manuel Salazar Luevano, en comentario de la obra:

Guía para realizar investigaciones sociales. Rojas Soriano, Raúl

Lado A, la parte del autor

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Las Rojas causas de Soriano

Hay en la obra de ciertos autores un móvil de crimen, algunos le llaman motivación, otros, prejuicio, otros más "compromiso social". Rojas Soriano -doctorado por la UNAM- cumple con cada uno de estos requisitos. El móvil de su delito para escribir este libro es "consolidar la investigación social como un instrumento que ayude en la solución de los distintos problemas socioeconómicos del país" (página 17).

Pero claro, olvida una perogrullada epistemológica: el ángulo de observación del problema determina la naturaleza del problema (o su área de estudio: económica, política, astrológica). Hay un análisis gnóstico (a saber) de la investigación social para analizar "los problemas metodológicos más comunes que surgen el proceso de investigación, dándose pautas generales para efectuar los estudios con rigor científico"; tal empresa exige más rigor que el común; no cualquiera sermonea a los otros cualquiera, hay que tener cierto mérito para ello.

El talante del crédito curricular es una buena carta de presentación a los menos estudiosos, pero siempre hay alguien con un curso de Londres, o con un premio o una medalla que lleve su nombre. No basta trepar en la academia. También hay que tener autoridad moral. No es menor que el mercado de las soluciones definitivas (de verdades rebeladas) ya no baste ser sabio. La competencia  nos obliga a transformarnos en profetas, leyendo las señales de los tiempos, y por supuesto, vaticinado la destrucción del mundo. El buen Soriano no se podía quedar atrás, y escribió

"Muchas investigaciones carecen de autentica proyección social por estar orientadas al utilitarismo económico, componente básico de la sociedad de consumo; otras centran su atención en problemas irrelevantes o se llevan a cabo con enfoques parciales que impiden formular políticas y estrategias de acción de acción e incrementar el acervo de conocimiento científicos en la esfera social" (página 21).

No dudo de las intenciones o los argumentos o incluso de la utilidad de la obra, pero habría que preguntarse por el sentido de las intenciones, el fondo de los argumentos y a qué resulta útil la obra. El buen Soriano no puede ignorar la indeterminación de Heisenberg y pretender que sus razones son más puras que la de todos aquellos que reprende por carecer de "autentica proyección social"; los conceptos torales (sociedad, proyección social, entre otras) se dan por hecho y entonces Soriano nos pestañea pícaramente: intenta corregir una concepción metodológico-epistemológica (de los límites del conocimiento) no con un marco teórico -definiendo y trazando ideas para la precisión- sino con una canasta de valores morales.

Y cuando el enfrentamiento es moral, gana el de mayor pureza: la diferencia entre lo certero y lo erróneo no es de fondo sino de grado: tú eres  inferior a mí porque no tienes mi grado de proyección social. Los problemas -de investigación- se solucionaran; pero las muletas no curan. Tarde o temprano aquel paliativo se romperá y caerá donde siempre. ¿Pero dónde erra el buen Soriano? En sus Rojas causas. En su revisión de la literatura -tácita y privada- se encuentran ciertas palabras venidas del convento de los rollos del Marx muertos:

"Debe tenerse en cuenta que los productos del quehacer científico al elaborarse en un entorno capitalista están impregnados de ideología de las clases dominantes, situación que es posible superar si se posee, ante todo, una autentica conciencia social" (página 23).

En su cruzada -meramente académica, claro- de descabezar ideologías en las ciencias el buen Soriano olvido degollar a su hidra interna. Ya veremos que tan bueno o que tan malo (y sobre todo para quién y para qué) son estos sesgos metodológicos. Eso será en la segunda parte.

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El panfleto epistemológico

Si la idea del libro era la de generar ideas, la obra queda truncada. Pero sólo los buenos libros pretenden tales imposibles. El libro se presenta, o así lo quiere el autor, como un manual. Más preciso: como una guía para esquivar errores. Se conduce a baja velocidad y en un carril peligroso. A la obra en cuestión habría que agregarle otro manual para su lectura. Por definición, al ser una obra académica, el idioma de lo escrito se refugia en lo ilegible; no tanto en la prosa como en los conceptos. Citemos al acusado:

La necesidad de influir en los procesos sociales o de modificar diversos aspectos de la problemática que se estudia, ha llevado a varios investigadores comprometidos con las causas populares a desarrollar métodos para involucrar en forma más directa, a las ciencias sociales en la solución de los problemas. A esto se le ha denominado Método de investigación-acción, o investigación militante, entre otras designaciones. (Ibídem)

La restricción del lenguaje muestra ciertos defectos. Más que problemas fenomenológicos son de naturaleza interna. Las palabras son una extensión del Marco Teórico tácito del buen Rojas. Va de nuevo: la Investigación Militante tiene -diría cínicamente- una propensión a calificar y juzgar; cosa no propia de una práctica que se presume objetiva - es decir, hacer ciencia-.

La respuesta estándar es citar a Thomas Kuhn: la ideología también esta en la ciencia. Pero no han leído bien a Kuhn. Lo que dice el buen Thomas es que la ciencia depende de la veracidad otorgada por grupos. La búsqueda de nuevos descubrimientos esa supeditada a los conocimientos presentes, mismos que son proporcionados por la aprobación del gremio.

La obra de Rojas Soriano es cínicamente parcial aunque se erija contra aquellos que realizan sus investigaciones tal cual el redacta sus libros. Un poco al estilo Lenin podemos tomarnos el rol detectivesco y seguir la ruta de las citas para encontrar los verdaderos intereses.

Su bibliografía se nutre de compañeros de habla española. Latinoamericanos si prefieren. No hay mucha diversidad, o bien, pluralidad en pensamientos acotados. A grandes rasgos, el buen Soriano es un copy-paste adelantado a su época. La parcialidad e intereses ideológicos son parte del diseño del mapa curricular latinoamericano.

Lado B, le toca a la obra

El libro propone establecer -citando a Gramsci- pautas generales cuya función es no la brindar principios para investigar, puesto que "Es un hecho que en la investigación no existen modelos, arquetipos, o recetas de cocina aceptados unánimemente" (página 44).

Lo que se propone son reflexiones previas que tracen el camino, siempre en apego con el método científico que incluso este último no es necesariamente rígido para las investigaciones sociales. En base a lo anterior, el autor enumera ciertas consecuencias concretas nacidas del método científico, estas son:

  • a) La complejidad de los fenómenos que se estudian
  • b) La disponibilidad de las teorías pertinentes
  • c) El tipo de objetivos que pretenden alcanzarse
  • d) Conformidad con las experiencias específicas de cada momentos histórico

A partir de esto se formulan tres pasos en el proceso científico: Descripción, explicación y predicción. Cada uno se apoya o continúa ciertos objetivos. Explicar entra en las investigaciones propensas a aplicar teorías sociales; y cuando sólo se desee conocer las relaciones sociales, entonces se buscara a la descripción.

El libro continúa con sus propias palabras: siendo Descriptivo, explicativo, aunque no predictivo. Rojas Soriano elabora una sistemática exposición de los pormenores que se deben de usar en un trabajo de investigación: hace un decálogo del protocolo y los buenos modales del escrito académico, que va desde locuciones latinas, hasta la revisión hermenéutica y bibliográfica de ciertas obras citadas.

Pasando el discurso, -o dejando pasar el discurso de presentación-, llega la hora de elaborar el recurso dialéctico por excelencia: crear hipótesis. Especular, en base a ciertas investigaciones previas, sobre explicaciones tentativas del fenómeno en cuestión.

Vale la pena aclarar que la hipótesis puede sostenerse de ciertos datos empíricos, siempre y cuando tenga una orientación que haya sido estructurada en el planteamiento del problema.

La revisión de la literatura o marco teórico es otro gran tema. Raúl le da especial énfasis

En síntesis, la obra es didáctica pero panfletaria, fácil de leer pero facilona en concepto; dispara a los sectarios del método ortodoxo, pero es parcial en sus planteamientos. Trata temas obvios pero necesarios con cierta precariedad de expresión pero sencilla prosa. El carácter de multi-disciplina en la el método de investigación, por ejemplo, y su necesario uso para evitar resultados que son falseados desde antes de comenzar a investigar.